Comprender el cáncer de cerebro

Comprender el cáncer de cerebro

Los tumores cerebrales son el resultado del crecimiento descontrolado de células anormales en el cerebro. Pueden afectar a niños y adultos, y aunque son bastante poco comunes, el cáncer cerebral es el segundo tipo más común de cáncer en niños después de la leucemia linfocítica aguda.

Los tumores cerebrales se pueden clasificar como malignos (cancerosos) o benignos (no cancerosos). Los tumores malignos tienden a ser más agresivos que los benignos, pero ambos son muy graves y pueden ser fatales.

Hay más de 140 tipos diferentes de tumores cerebrales que se pueden formar en el cerebro. Los tumores cerebrales se pueden clasificar como primarios o metastásicos, dependiendo de dónde se presenten en el cuerpo.

Los tumores cerebrales primarios se originan en el cerebro y rara vez se diseminan fuera de él. Los tumores metastásicos comienzan en otra parte del cuerpo y se diseminan al cerebro a través de la sangre o del tejido linfático. Algunos tipos de cáncer son más propensos a propagarse al cerebro. Estos tipos incluyen cáncer de pulmón, cáncer de mama, melanoma y cáncer de riñón. El cáncer de pulmón es el tipo de tumor más común que metastatiza en el cerebro. Aproximadamente el 40 por ciento de las personas con cáncer de pulmón desarrollarán un tumor cerebral. Los tumores metastásicos no se conocen como cáncer cerebral, sino más bien se conocen como un tumor metastásico en el cerebro. Por ejemplo, el cáncer de pulmón que se ha diseminado al cerebro no se llama cáncer cerebral, sino cáncer de pulmón metastásico en el cerebro.

Causas

No sabemos exactamente qué causa los tumores cerebrales, pero los estudios sugieren que varios factores pueden desempeñar un papel en su desarrollo. Los factores de riesgo para tumores cerebrales incluyen:

  • Exposición a radiaciones incluyendo radiación médica
  • Antecedentes familiares de ciertos trastornos genéticos como neurofibromatosis, esclerosis tuberosa, enfermedad de Von Hippel-Lindau y síndrome de Li-Fraumeni
  • Tener un sistema inmune comprometido (especialmente con linfomas del SNC y SIDA)

Síntomas

Los síntomas del tumor cerebral varían según la ubicación del tumor dentro del cerebro y el tamaño. La gravedad de los síntomas no indica qué tan grande es un tumor, ya que los tumores pequeños pueden causar síntomas graves.

Los dolores de cabeza son un síntoma común de los tumores cerebrales, pero generalmente van acompañados de otro síntoma. Los dolores de cabeza asociados con tumores cerebrales a menudo tienen características que los diferencian de los dolores de cabeza que están relacionados con afecciones menos serias. Otros síntomas de tumores cerebrales pueden incluir:

  • Náuseas y / o vómitos
  • Convulsiones
  • Trastornos visuales y auditivos (alucinaciones)
  • Problemas con la memoria
  • Proceso de pensamiento más lento
  • Debilidad en un lado del cuerpo, o una marcha anormal
  • Fatiga o aumento del sueño
  • Cambios de personalidad

Diagnóstico de cáncer de cerebro

Si su médico sospecha que tiene un tumor cerebral, lo enviará a una resonancia magnética (MRI). Esta prueba de imagen brinda a los médicos una vista extraordinaria de su cerebro y puede ser la única prueba necesaria para identificar la posible presencia de un tumor cerebral. En algunos casos limitados, se puede usar una tomografía computarizada. Las tomografías por emisión de positrones, que ayudan a los médicos a ver la actividad del cerebro, pueden ayudar a diagnosticar el cáncer cerebral primario, pero pueden ser menos útiles cuando se trata de enfermedad metastásica.

A continuación, se solicitará una biopsia cerebral para confirmar cualquier tumor maligno y el tipo de tumor cerebral presente. Si hay tumores, como se muestra en una imagen de resonancia magnética, y el cáncer que tiene es un tipo de cáncer que se sabe que metastatiza, es posible que no sea necesaria una biopsia. Sin embargo, con los tipos de cáncer que no se diseminan al cerebro, una biopsia es una herramienta de diagnóstico vital.

Las biopsias cerebrales a menudo se realizan como parte de una cirugía para extirpar el tumor. El tejido de muestra se puede examinar en la sala de operaciones, lo que permite al cirujano tomar una decisión sobre si se debe continuar con el tratamiento quirúrgico o no. Una evaluación más extensa de la muestra del tumor también será realizada por un patólogo, que puede tardar hasta varios días en recibir los resultados.

En algunos casos, se realiza una biopsia cerrada, también llamada biopsia estereotáctica, cuando el tumor se encuentra en una región del cerebro que es difícil de alcanzar. Es el tipo de biopsia menos invasivo pero conlleva riesgos. A veces también se realiza una punción lumbar (punción espinal).

Opciones de tratamiento quirúrgico y médico

Su equipo de tratamiento probablemente estará formado por un neurocirujano, un oncólogo médico, un oncólogo radioterápico y un patólogo. También se incluyen muchos miembros del equipo de apoyo, como enfermeras de oncología y un trabajo social.

El tipo de tumor, la ubicación y el grado determinarán el plan de tratamiento. El tratamiento curativo es posible con algunos tumores, mientras que desacelerar el crecimiento o simplemente aliviar los síntomas severos puede ser el objetivo del tratamiento para los demás. Desafortunadamente, puede no haber un curso de tratamiento recomendado para algunos tumores cerebrales.

Los enfoques quirúrgicos en el tratamiento de tumores cerebrales incluyen resección tumoral (extirpación completa) o reducción de masa (extirpando tanto como sea posible). En algunos casos, la cirugía puede ser el único método de tratamiento que se requiere, pero otros pueden necesitar otros métodos de tratamiento, como la radioterapia. La cirugía seguida de radioterapia es común en muchos tumores.

La radioterapia se puede usar sola o después de una cirugía para algunos tumores cerebrales. Los efectos secundarios pueden incluir problemas con la pérdida y la concentración de la memoria. La inflamación también puede ser un efecto secundario, que a menudo se trata con corticosteroides.

La quimioterapia puede utilizarse en algunos tumores, como el linfoma del SNC, los gliomas o los medullablastomas, que se sabe que responden bien a los agentes de quimioterapia. El tratamiento con quimioterapia a menudo es limitado debido a la incapacidad de muchos agentes de quimioterapia para cruzar la barrera hematoencefálica para llegar al cerebro. Los medicamentos de terapia dirigida son una categoría más nueva de tratamiento que ataca directamente los cambios en las células cancerosas. Avastin (bevacizumab) es uno de estos medicamentos que actúa cortando el suministro de sangre a un tumor, en efecto muriendo de hambre el tumor.

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