Bacterias intestinales y tratamiento de enfermedades del corazón

Bacterias intestinales y tratamiento de enfermedades del corazón

Es alucinante darse cuenta de que en este momento, billones de microbios intestinales están nadando en el colon. Esta bacteria intestinal se mantiene ocupada con trabajos complicados detrás de escena para ayudar a nuestro cuerpo a funcionar. La ciencia recién está empezando a darse cuenta de todo lo que hacen y algunos descubrimientos recientes sorprendentes han descubierto que pueden ser la clave para algún día tratar la enfermedad cardíaca.

Las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte tanto en hombres como en mujeres en los Estados Unidos, matando a 610,000 personas anualmente, según los Centros para el Control de Enfermedades. Una de las causas más comunes de enfermedad cardíaca es la aterosclerosis, que es cuando las arterias se endurecen debido a la acumulación de placa. Las arterias transportan sangre rica en oxígeno a todos nuestros órganos, incluidos el corazón y el cerebro, y con el tiempo las formaciones de placa pueden causar lentamente el estrechamiento o bloqueo de estos vasos vitales, lo que puede provocar ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.

El vínculo entre la dieta y el riesgo de ataque cardíaco

Si bien las dietas altas en grasas y colesterol son conocidas como un factor de riesgo para las enfermedades cardíacas, una dieta en particular, la dieta mediterránea, realmente promueve la salud cardíaca. Este delicioso estilo de alimentación se adopta a partir de la cocina cultural común a aquellos de ascendencia mediterránea nativa. Con un enfoque en el aceite de oliva y el vino tinto, la dieta mediterránea abandona las pautas estrictas para la ingesta calórica o de grasas y alienta opciones de menú más saludables como frutas, verduras, granos enteros, nueces y pescado fresco con sabor a hierbas y especias.

Recientemente, los médicos han identificado que las sustancias que se encuentran dentro de este plan de alimentación no solo ayudan a prevenir enfermedades cardíacas, sino que también muestran potencial para allanar el camino para tratar enfermedades del corazón al dirigirse a los microbios del intestino, sin el uso de medicamentos típicos que afectan el cuerpo como un todo.

Hace unos años, un equipo de investigación de la Cleveland Clinic descubrió que las dietas ricas en grasas animales, que incluyen huevos, carne roja y productos lácteos altos en grasa, desencadenan un proceso metabólico durante la digestión que contribuye al desarrollo de enfermedades del corazón.

Cuando se consumen, estos alimentos producen niveles muy altos de los nutrientes colina, lecitina y carnitina. Las bacterias en el intestino convierten estos nutrientes en una sustancia conocida como trimetilamina (o TMA). A medida que el metabolismo continúa, las enzimas del huésped convierten el TMA en N-óxido de trimetilamina, o TMAO, un subproducto del que estaríamos mejor sin él. Los estudios han encontrado que el aumento de los niveles sanguíneos de TMAO se asocia con la aterosclerosis acelerada en ratones y con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca en humanos.

En pocas palabras, nuestra bacteria intestinal convierte los alimentos que ingerimos en una sustancia que pone en marcha una vía metabólica asociada con el desarrollo de enfermedades del corazón. Y hasta ahora, los médicos han estudiado formas de bloquear las enzimas del huésped que convierten la TMA en TMAO, pero sin encontrar una solución que no produzca otros efectos adversos.

En la edición de diciembre de 2015 de Cell, este mismo equipo de médicos de la Cleveland Clinic informó una conexión prometedora entre los elementos típicamente encontrados en una dieta mediterránea para bloquear la ruta metabólica que conduce a la formación de TMAO. Este descubrimiento podría ofrecer esperanza para prevenir o incluso tratar la enfermedad cardíaca. El equipo de investigación descubrió que un compuesto llamado DMB o 3, 3-dimetil-1-butanol, que se encuentra naturalmente en el aceite de oliva extra virgen y el vino tinto, es un inhibidor efectivo de la producción de TMAO en el intestino.

En sus estudios, trataron ratones que fueron alimentados con una dieta rica en grasas animales y estaban genéticamente predispuestos a desarrollar aterosclerosis con el compuesto DMB y encontraron que redujo sustancialmente los niveles de TMAO así como la formación de placas dentro de las arterias, y sin produciendo cualquier efecto adverso.

Este descubrimiento significa que la ruta metabólica, desencadenada por las bacterias intestinales, ahora podría bloquearse al dirigirse a los microbios intestinales con un compuesto que se encuentra comúnmente en la dieta mediterránea. Si estos estudios se pueden replicar en humanos, las nuevas opciones terapéuticas dirigidas a nuestras bacterias intestinales para prevenir la enfermedad cardíaca inducida por la dieta podrían convertirse pronto en realidad.

Y la parte más emocionante es que este tratamiento estaría diseñado para atacar las vías moleculares desencadenadas por nuestras bacterias intestinales en lugar de un medicamento sistémico que funciona dirigiéndose a las células humanas.

Comenzar con la dieta mediterránea

Mientras esperamos que este nuevo descubrimiento prometedor se convierta en realidad, aquí hay algunos consejos para aquellos que desean adoptar la dieta mediterránea ahora.

  • Los menús típicos incluyen una gran cantidad de frutas y verduras en cada comida.
  • Las grapas incluyen pasta integral, cereales, arroz y pan.
  • La carne roja está limitada a no más de unas pocas veces al mes. Fish Pescado de agua dulce a la plancha o al horno al menos dos veces por semana.
  • La mantequilla se reemplaza con aceite de oliva virgen extra o virgen.
  • Las hierbas y las especias se usan junto con el aceite de oliva para agregar sabor a las frutas, verduras y pastas integrales.
  • Los bocadillos incluyen nueces como almendras, anacardos o pistachos.
  • Cantidad moderada de vino tinto – con límites diarios de no más de 5 oz. Para todas las mujeres y hombres mayores de 65 y 10 oz. Para hombres más jóvenes.
  • Así que la próxima vez que salgas con amigos, mira el menú y piensa:

¿Para qué están mis bacterias hambrientas?

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