Un hematoma subdural es una hemorragia en el cerebro

Un hematoma subdural es una hemorragia en el cerebro

Cuando la cabeza recibe un golpe durante un evento traumático, los vasos sanguíneos pueden dañarse y comenzar a sangrar dentro y alrededor del cerebro. Dado que el cráneo óseo que rodea el cerebro también se llama cráneo, los profesionales médicos se refieren a este tipo de evento hemorrágico como una hemorragia intracraneal. Esto significa sangrado dentro del cráneo.

Un tipo de hemorragia intracraneal se llama Hematoma subdural. He Un hematoma subdural ocurre cuando las venas localizadas debajo de la duramadre, una capa de tejido que cubre el cerebro, se dañan y comienzan a sangrar. A medida que la sangre se acumula y se convierte en un coágulo, se convierte en algo llamado hematoma.

Clasificación y signos

Los hematomas subdurales (SDH) se clasifican en 3 categorías. Una persona con un SDH agudo se presentará con sangrado alrededor de 1-2 días después del trauma inicial. Un SDH subagudo aparece alrededor de 3-14 días después de la lesión en la cabeza. Finalmente, una SDH crónica se presentará más de 15 días después del trauma craneal.

Cuando alguien tiene un SDH agudo, los signos son a menudo más notorios. Por ejemplo, aproximadamente el 50% de las personas con SDH aguda presentan coma u otros signos neurológicos claramente reconocibles que indican que hay demasiada presión dentro del cerebro. He Los hematomas subdurales subagudos y crónicos pueden ser más difíciles de reconocer. Los signos incluyen apatía, somnolencia y cambios cognitivos.

Causas y riesgos

La mayoría de las personas que desarrollan un SDH lo hacen después de un accidente automovilístico. Los asaltos y las caídas son las siguientes causas más probables de sangrado en el espacio subdural que rodea el cerebro.

Las personas que toman productos anticoagulantes como Coumadin / warfarin corren un riesgo especial de hemorragia.

Esto es cierto incluso si la lesión en la cabeza es muy leve. Las microdesgarros en los vasos sanguíneos alrededor y en el cerebro pueden provocar una fuga continua de sangre que no se detiene por sí sola. Ble Las hemorragias cerebrales relacionadas con los anticoagulantes son comunes en los ancianos que a menudo toman este tipo de medicamentos, por lo que se debe tener especial cuidado para evitar incluso los traumatismos craneales leves en esta población.

Diagnóstico

SDH generalmente se diagnostica con una tomografía computarizada. Si se obtiene una tomografía computarizada inmediatamente después de un traumatismo craneoencefálico, inicialmente puede no mostrar la presencia de sangrado. Sin embargo, si se repite en algún momento más tarde, puede ser positivo para un hematoma. Esto se debe a que toma tiempo para que la sangre se acumule y se note en el estudio de imágenes. Las cosas clave buscadas en la tomografía computarizada incluyen:

El tamaño del coágulo de sangre

La presencia de compresión cerebral

La presencia de suficiente compresión para causar un cambio en la línea media del cerebro

  • Las tomografías computarizadas de seguimiento determinan si el coágulo de sangre continúa crecer, si hay nuevas complicaciones o si está empezando a resolverse.
  • Tratamiento
  • Algunos pacientes pueden necesitar cirugía para detener el sangrado y eliminar la acumulación de sangre alrededor del cerebro. En un SDH de inicio súbito, los médicos generalmente deciden llevar al paciente a la cirugía si el coágulo de sangre es mayor a 10 milímetros, o si hay un cambio en la línea media de 5 milímetros, independientemente de cuán despierto o alerta esté el paciente.

Sin embargo, las hemorragias más pequeñas también pueden necesitar tratamiento quirúrgico. La decisión de ir a la cirugía puede ser más agresiva si el paciente está en coma o muestra una disminución en su capacidad para pensar, hablar y recordar eventos

Si la SDH de un paciente ha estado presente por un tiempo prolongado y no hay síntomas, la cirugía puede no ser necesario. Cada caso debe evaluarse de forma individual y también se puede buscar tratamiento médico, como esteroides.

El tipo de cirugía necesaria también depende del tamaño del coágulo sanguíneo y de las condiciones médicas subyacentes del paciente. La trepanación y la craneotomía del orificio burr son las cirugías más comunes para drenar la sangre acumulada.

En otros casos, una craneotomía puede ser necesaria para tratar el aumento de la presión.

El mejor enfoque es hablar con un neurocirujano sobre todas las opciones, y qué opción tiene la mejor probabilidad de obtener resultados positivos.

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