Razones por las cuales el SII no está en su cabeza

Razones por las cuales el SII no está en su cabeza

Una de las cosas más frustrantes acerca de sufrir del síndrome del intestino irritable (SCI) es la falta de una prueba física de la causa del trastorno, que lo hace parecer como si fuera todo en tu cabeza. Mientras lucha contra los síntomas debilitantes y después de someterse a una variedad de pruebas, a menudo se les dice a los pacientes No hay nada de malo o Es solo estrés. De hecho, el SII se clasifica como un trastorno gastrointestinal funcional porque no se puede observar inflamación visible o anormalidad tisular. Visto a través de pruebas de diagnóstico de rutina.

Sin embargo, esto no significa necesariamente que no haya nada físicamente incorrecto con una persona que padece SII. Los investigadores persiguen cinco áreas en las que puede haber una diferencia entre los cuerpos de las personas que sufren de SII y los que no.

Motilidad

La motilidad se refiere al movimiento del músculo liso del tracto digestivo. Aunque la investigación no ha mostrado resultados consistentes, existe cierta evidencia de que la velocidad de este movimiento se ve alterada tanto en el colon como en el intestino delgado de individuos con SII. Las contracciones que son más rápidas de lo normal se observan en algunas personas que padecen SII con diarrea predominante (SII-D), mientras que los movimientos musculares son demasiado lentos en algunas personas que sufren de SII con estreñimiento predominante (SCI-C). H Hipersensibilidad visceral

La hipersensibilidad visceral es un aumento del sentido del dolor en los órganos internos del cuerpo. Los estudios han demostrado que muchos pacientes con SII experimentan dolor en el recto a un nivel de umbral diferente que las personas que no tienen el trastorno.

Se cree que esta diferencia en la percepción del dolor es el resultado de un proceso en el cual los nervios del intestino se vuelven más sensibles a la estimulación.

Conexión cerebro-intestino

El sistema digestivo tiene una especie de cerebro propio, el sistema nervioso entérico. Esta red de nervios dirige los procesos de digestión y está en estrecha comunicación con el cerebro.

Esta interacción se ve más claramente durante la respuesta al estrés. Existe evidencia de que la disfunción en las interacciones entre el intestino y el cerebro puede ser la base de la alteración de la motilidad y la hipersensibilidad visceral que da lugar a los síntomas del SII. Se cree que esta disfunción está relacionada con un desequilibrio en los niveles de neurotransmisores particulares, por lo que los pacientes con SII a menudo encuentran alivio de los síntomas cuando toman antidepresivos que se dirigen a neurotransmisores específicos.

Inflamación

Por definición, el SII no se presenta con inflamación visible. Esto no significa que la inflamación no esté necesariamente involucrada; solo significa que la inflamación no es visible durante las pruebas de diagnóstico de rutina. Está empezando a verse la evidencia de la posibilidad de inflamación crónica de bajo grado a nivel celular en algunas personas que sufren de SII. Se cree que esta inflamación probablemente se asocie con casos en los que el SII fue precedido por un episodio de gastroenteritis, una condición clasificada como SII posinfeccioso (SII-PI).

Bacteria intestinal

Aunque no es tan clara como parece, la naturaleza complicada de las bacterias intestinales se entiende más fácilmente cuando se clasifican como buenas bacterias (como los probióticos) y malas bacterias (las asociadas con infección e inflamación).

El foco de investigación sobre las bacterias intestinales ha comenzado a ofrecer cierta evidencia de que existe una diferencia entre la composición bacteriana de algunos pacientes con SII y aquellos que no padecen este trastorno. Se ha prestado especial atención al papel de las bacterias en el intestino delgado como contribuyentes al SII, a saber, sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO).

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