¿Puede tomar Omega-3 para ayudar a mi esclerosis múltiple?

¿Puede tomar Omega-3 para ayudar a mi esclerosis múltiple?

Si ha estado viviendo con esclerosis múltiple (EM) por algún tiempo, tal vez haya escuchado o leído informes sobre los beneficios de los ácidos grasos omega-3 en el tratamiento de la enfermedad. Si bien ya sabemos que estas grasas saludables son buenas para nosotros, ¿tienen algún impacto real en el alivio de los síntomas (como la fatiga o la depresión) o en el alivio de la inflamación crónica que forma parte de la enfermedad?

Comprender los ácidos grasos omega-3

Cuando se trata de reducir la grasa de su dieta, la que no quiere reducir es la de los ácidos grasos omega-3. A diferencia de las grasas saturadas o trans malas, el omega-3 es una grasa poliinsaturada conocida por reducir los triglicéridos, elevar el colesterol bueno HDL y mejorar ciertas funciones cerebrales.

Además, los ácidos grasos omega-3 contienen dos compuestos, ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA), que se cree que disminuyen ciertas respuestas inflamatorias en el cuerpo. Esta es la razón por la que los suplementos de omega-3 a menudo se recetan junto con la terapia de artritis reumatoide.

Dado que la EM es un trastorno inflamatorio que causa un daño progresivo al sistema nervioso central, los científicos han explorado durante mucho tiempo la hipótesis de que los ácidos grasos omega-3 pueden de alguna manera impedir la progresión y / o la gravedad de la enfermedad.

Fuentes de Ácidos Grasos Omega-3

El cuerpo puede fabricar muchas de las grasas que necesita de otras grasas o ingredientes crudos.

Los ácidos grasos omega-3, por el contrario, se consideran grasas esenciales, lo que significa que solo se pueden obtener de los alimentos que los contienen. Estos incluyen:

  • Pescado graso, como salmón, atún, caballa, sardinas, anchoas
  • Semillas de linaza y aceite de linaza
  • Nueces, especialmente nueces
  • Aguacates
  • Algunas verduras oscuras y de hojas (como la col rizada, espinaca, verdolaga, col rizada, hojas de mostaza )

También hay suplementos de omega-3 de venta libre que están ampliamente disponibles en pastillas o en forma líquida. (Hable con su médico antes de tomar cualquier suplemento de omega 3 ya que puede interactuar con anticoagulantes y otros medicamentos crónicos que esté tomando).

Hallazgos de investigación

Más allá de los beneficios generales para la salud de los ácidos grasos omega 3, se han sugerido una mayor ingesta podría combatir los efectos de la EM. La hipótesis se basó en gran parte en investigaciones tempranas que demostraron que los omega-3 podrían inhibir una cierta proteína (llamada metaloproteinasa-9 de la matriz) conocida por desencadenar la inflamación en el sistema nervioso central.

Al mismo tiempo, otros campos de investigación habían comenzado a mostrar evidencia estadística de que los omega-3 podrían ayudar a tratar la depresión mayor así como ciertos trastornos autoinmunes como el lupus, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa y la artritis reumatoide.

Si bien tendría sentido que la EM, una enfermedad con características autoinmunes para la cual la depresión es una característica común, puede responder de la misma manera, la mayoría de la investigación ha sido mixta:

  • Un estudio multicéntrico realizado en Australia en 2016 mostró que la ingesta alta de omega-3 estaba, de hecho, asociada a una disminución significativa en un tipo de daño nervioso (llamado desmielinización) causado por EM. Esto sugiere que la ingesta elevada puede retrasar la progresión de la enfermedad, aunque este efecto aún no se ha establecido.
  • Por otro lado, un estudio de 2014 en Noruega mostró que un ciclo de seis meses de dosis altas de omega-3 no tuvo impacto en el desarrollo de lesiones cerebrales causadas por la desmielinización, así como ningún impacto en la tasa de recaídas de la EM.
  • Mientras tanto, un estudio aleatorizado realizado por la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón en 2016 mostró que la administración de suplementos de omega-2 no mejoró la depresión en personas con EM en comparación con el grupo placebo. Esto sugiere que las causas de la depresión en la EM pueden ser muy diferentes a las de la depresión típica.

Conclusiones de la investigación sobre Omega-3

La naturaleza conflictiva de la investigación sugiere que los ácidos grasos omega-3, si bien son beneficiosos para nuestra salud cardiovascular, pueden tener menos impacto en la progresión o los síntomas de la EM.

Hay quienes creen que las dosificaciones más grandes administradas por vía intravenosa pueden mejorar estos resultados, pero la mayoría permanece escéptica debido a los efectos negativos de la sobredosis de omega-2 (incluyendo frecuencia cardíaca anormal, anemia y visión borrosa).

Sin embargo, esto no debería negar los beneficios generales de omega-3 en nuestras dietas solo para garantizar que nuestros cuerpos sean más fuertes y estén mejor preparados para enfrentar los desafíos de la esclerosis múltiple.

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