Cómo ayudar a los niños con aversiones de textura a los alimentos

Cómo ayudar a los niños con aversiones de textura a los alimentos

Su niño solo comerá purés. Su hijo solo comerá alimentos crujientes como pretzels duros, apio y patatas fritas. Su hija dice que cualquier comida es más húmeda que una galleta viscosa. ¿Son sus niños quisquillosos para la merienda o podrían tener un problema médico oculto?

Sí, en algunos casos esto puede ser solo una comida exigente (muchos de nosotros tenemos preferencias alimenticias, y mezclarlas en una relación niño-padre es una receta fácil para las luchas de poder).

Pero si su hijo se limita exclusivamente a ciertas texturas de alimentos y se niega a comer a otros, puede ser un signo de un trastorno del procesamiento sensorial (SPD). Su pediatra puede ayudarlo a determinar si un niño muy quisquilloso en realidad debe ser evaluado para la condición. Dis Trastorno del procesamiento sensorial y comida

Los niños con trastorno del procesamiento sensorial tienen dificultades para dar sentido a la información sensorial que recopila su cuerpo. Esto hace que sea difícil o imposible que el niño responda normalmente a estímulos externos, como alimentos con una textura particular.

En la práctica, estos niños pueden amordazar si se ven obligados a comer alimentos con la textura problemática, y es probable que lo rechacen si pueden. La textura que desencadena esta aversión puede ser crujiente, viscosa, casi líquida o algo más. Disorder El trastorno del procesamiento sensorial puede causar una variedad de otros síntomas. Por ejemplo, algunos niños pueden ser demasiado receptivos, reacios a ser tocados, atormentados por etiquetas en la ropa y no dispuestos a tocar las texturas que consideran desagradables.

Otros pueden ser poco receptivos, ajenos al dolor o su proximidad a los demás y buscan constantemente más información sensorial. A estos niños solo les puede gustar la comida muy caliente o muy fría o solo la comida muy crujiente o difícil de masticar.

El tratamiento del trastorno del procesamiento sensorial implica una terapia física y ocupacional que eventualmente debería ayudar a su hijo a acostumbrarse a más texturas y tipos de alimentos.

Un terapeuta ocupacional capacitado puede evaluar el procesamiento sensorial de su hijo y determinar si la aversión a la textura del alimento se debe a la afección.

Otros posibles problemas con la textura

No todos los niños que tienen una aversión a una textura alimentaria en particular tienen un trastorno del procesamiento sensorial.

Por ejemplo, si su hijo solo comerá alimentos blandos, es posible que tenga dificultades para masticar y tragar otros alimentos. Esto puede deberse a problemas dentales como caries no tratadas, dolor en la boca o la garganta, falta de control muscular o una diferencia física en la estructura de la boca que dificulta la masticación y la deglución. Un niño que siempre ha sentido dolor cree que el dolor es un estado normal del ser y no describe los sentimientos de dolor al comer.

Los niños con autismo a menudo tienen rituales rígidos alrededor de las comidas que pueden incluir el rechazo de comer ciertas texturas, sabores o temperaturas de los alimentos. También son más propensos a tener un trastorno del procesamiento sensorial. Las dos condiciones están separadas pero vinculadas.

Más sobre los comedores quisquillosos y los problemas médicos

El comer con exceso puede indicar una variedad de posibles problemas médicos. Aquí hay artículos con información adicional, dependiendo de la conducta particular de su hijo:

Niños que amordazan alimentos sólidos

Niños que no quieren comer nada

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