Tratamiento del mareo subjetivo crónico

Tratamiento del mareo subjetivo crónico

El mareo subjetivo crónico (CSD) ha estado presente con nosotros durante siglos, pero solo ha sido reconocido recientemente como un síndrome clínico.

La premisa básica de CSD es que un problema físico como una infección del oído interno daña temporalmente el nervio vestibular. Mientras que en muchas personas el cerebro puede reajustarse por este daño y aprender a operar sin sentimientos de desequilibrio, en otras personas el cerebro nunca aprende a adaptarse.

La CSD está fuertemente asociada con la ansiedad, así como con los tipos de personalidad introvertida, y se ha teorizado que esto puede reflejar la predisposición del cerebro a ser hipervigilante frente a las amenazas, incluida la posibilidad de que se caiga. Como resultado, después del daño inicial a la red vestibular, el cerebro está constantemente alerta, emitiendo advertencias de que uno está a punto de caer, incluso si el peligro real ha pasado. Es un poco como si la luz del motor de comprobación se mantuviera encendida a pesar de que el motor de su automóvil había sido reparado meses antes.

Opciones de tratamiento

La CDS puede ser muy perjudicial para las vidas de las personas, ya que la sensación constante de desequilibrio puede impedir que las personas realicen actividades cotidianas, como su trabajo. Si bien no se han realizado ensayos controlados a gran escala para CSD, los estudios a menor escala respaldan el uso de tres formas principales de tratamiento. Estas formas incluyen:

  • Terapia vestibular
  • Terapia cognitiva conductual inhib inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (normalmente se usan para tratar la depresión).
  • Terapia vestibular

La terapia vestibular es un tipo de terapia física (PT) dedicada a mejorar el equilibrio de alguien. Un terapeuta vestibular entrenado debe guiar los ejercicios de tratamiento. El objetivo es entrenar al cerebro para ajustarse a la nueva entrada sensorial con respecto al equilibrio.

Los posibles ejercicios incluyen observar un círculo enredado y rayado para acostumbrarse al estímulo vertiginoso, caminar por un pasillo mientras mira imágenes en las paredes, o desarrollar gradualmente y metódicamente una tolerancia para girar la cabeza.

De hecho, todos los ejercicios deben iniciarse lentamente y aumentarse gradualmente para evitar provocar una sensación tan fuerte de mareo como para detener la terapia. En cambio, un programa de ejercicio regular, paciente y persistente suele ser más exitoso, aunque es posible que no se realicen todos los beneficios hasta por 6 meses.

Si bien no se ha realizado un ensayo específico específico para CSD, se han encontrado estimaciones de efectividad de entre 60 y 80 por ciento para reducir la gravedad de los síntomas vestibulares y restablecer el funcionamiento diario.

Medicamentos

Ningún estudio se ha enfocado específicamente en pacientes con CSD, aunque algunos ensayos abiertos han observado a pacientes con mareos crónicos, muchos de los cuales probablemente tuvieron CSD. En conjunto, estos ensayos parecen sugerir algún beneficio para los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y los inhibidores de la recaptación noradrenérgicos serotoninérgicos (IRSN). Los efectos secundarios comunes de los ISRS e IRSN incluyen trastornos del sueño y náuseas, que pueden conducir a cierta intolerancia. La buena noticia es que, además de tratar el mareo crónico, también se descubrió que estos antidepresivos reducen las tasas de ansiedad y depresión en los pacientes que los toman (figúrese).

Psicoterapia

Al menos cinco estudios han investigado las técnicas de terapia cognitivo-conductual en pacientes con CSD.

La tendencia general entre estos estudios es hacia un beneficio significativo en la reducción de los mareos. Solo una prueba siguió a pacientes de más de un año, y esto no vio beneficios sostenidos en ese momento. En este punto, se necesitan investigaciones más definitivas para construir sobre estos primeros resultados.

Algunas personas se resisten a la noción de que la ansiedad o la personalidad pueden tener algún rol en su mareo, sintiendo que esto implica que la CSD está en sus mentes. Tal pensamiento puede prevenir el uso de cualquier medicamento o tratamiento usualmente asociado con problemas psiquiátricos tales como depresión.

Conclusión d El mareo subjetivo crónico es un trastorno relativamente recientemente definido, aunque los síntomas que describe son tanto antiguos como comunes.

Si se lo reconoce, el CSD parece responder bien a la terapia vestibular, a los medicamentos y posiblemente a la terapia cognitivo-conductual. Preferiblemente, estas técnicas se usarán en combinación para maximizar los beneficios potenciales.

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